Mi primera semana con Windows 8: Parte 1

Torturando a Windows 8 en un entorno de multitarea no tan masiva.

Hoy se cumplen siete días del lanzamiento del sistema operativo Windows 8 RTM de Microsoft, y aunque este sistema operativo ha recibido muy duras críticas por parte de algunos desarrolladores de juegos y aplicaciones, decidí probar lo más reciente en sistemas operativos que ofrece Microsoft.

Procedí a descargar la versión de evaluación de Windows 8 Enterprise, dado que ofrece un periodo de prueba de 90 días, más que suficiente para decidir si vale la pena adquirir este nuevo sistema operativo.

La primera impresión

Luego de un proceso de instalación muy similar al de Windows 7, me encontré con el temido nuevo “Inicio” de Windows 8, el cual de inmediato me hizo recordar al antiquísimo administrador de programas del viejo Windows 3.1, pero en versión a pantalla completa; pensé que si la moda se recicla, ¿porque no lo haría también una característica que fue tan funcional en su tiempo?

Lo primero que hice fue abrir algunas aplicaciones Windows 8 (o aplicaciones Modern UI o Metro), para de inmediato darme cuenta que las similitudes con el viejo Windows 3.1 se terminan allí, las aplicaciones carecen de opción alguna para minimizarlas, tan sólo puedo limitarme a cerrarlas o a abrir una nueva; en este punto hallé los primeros inconvenientes de la nueva interfaz de usuario de Windows 8.

El nuevo Inicio

Encontré su funcionamiento muy similar al del menú inicio de versiones de Windows anteriores (de Windows 95 a Windows 7), basta apuntar con el mouse a la esquina inferior izquierda de la pantalla para poder acceder a él; aunque luce como el administrador de programas, mantiene el funcionamiento “vivo” visto en la barra de gadgets de Windows Vista/7; también es fácil personalizarlo, añadiendo las aplicaciones de tu preferencia y retirando las que no uses.

Sinceramente encuentro infundados los muchos temores que despierta la nueva interfaz de usuario. Sí, es algo distinta, pero no es muy difícil acostumbrarse.

Un entorno de trabajo simplificado

Las aplicaciones Windows 8 de forma predeterminada abren en el modo de pantalla completa, y no muestran ninguno de los clásicos botones minimizar/maximizar/restaurar/cerrar, aunque por suerte durante la instalación se detalla cómo lidiar con  el nuevo entorno, por lo que no me resultó nada complicado usar las esquinas de la pantalla o arrastrar hacia abajo la aplicación para cerrarla.

El que las aplicaciones inicien a pantalla completa y sin controles, barras, ni menús, sin dudas ofrece una mayor área de trabajo y menos distracciones; ello siempre y cuando concentres tu atención en una aplicación en particular, pero si existe algún motivo por el que Windows remplazó al viejo MS-DOS y su tranquilo entorno monotarea, fue su altamente productiva multitarea.

¿Dónde quedó la multitarea?

Rápidamente pude lograr mostrar hasta dos aplicaciones Windows 8 simultáneamente en pantalla, para luego decepcionarme al no conseguir mostrar más de ellas simultáneamente, ni poder redimensionar a mi gusto el tamaño de las baldosas en las que están contenidas. Vaya, la dúotarea es la nueva multitarea... ¡Muy mal Microsoft!

Comúnmente trabajo con muchas aplicaciones abiertas simultáneamente, por ejemplo, para redactar artículos como el que están leyendo, tengo abierto un procesador de texto, el bloc de notas para algunos trozos de texto, un par de navegadores web (uno para mostrar el editor para el blog de CHW y otro para mostrar algún canal de TV online o ver videos en Youtube), algunas ventanas de mensajería, y como no, el muy útil reloj de la barra de tareas. Ello sin contar que mantengo muchas más aplicaciones abiertas y todas ellas total o parcialmente visibles.

Ante un escenario como el del párrafo anterior, las aplicaciones Windows 8 simplemente no pueden igualar la funcionalidad del escritorio tradicional, el cual afortunadamente aún existe en Windows 8, así que las limitaciones mencionadas únicamente afectan a las aplicaciones Windows 8, pero no a las tradicionales.

Cambiar entre las tareas activas

Windows 8 no es muy bueno para mostrar las aplicaciones Windows 8 activas, pues su nueva “barra de tareas” tiene una capacidad muy limitada en cuanto a mostrar todas las aplicaciones abiertas. Para empezar, no es capaz de mostrar aplicaciones individuales del escritorio tradicional, limitándose a las dimensiones de la pantalla. Por ejemplo, abrí las 18 aplicaciones de Windows 8 presentes en el Inicio, pero la barra de tareas tan sólo me mostraba las últimas seis aplicaciones que abrí, siendo prácticamente imposible poder ir hacia alguna de las anteriormente abiertas.

A favor de ella puedo mencionar que resulta muy conveniente la representación en miniatura de las aplicaciones abiertas, y sin dudas favorece a los usuarios que trabajan con pocas aplicaciones abiertas al mismo tiempo; pero pienso que esta limitación no será muy difícil de arreglar. Microsoft, ¡Tienen tarea pendiente!

La barra de tareas del escritorio tradicional funcionó igual de bien que en Windows 7, por lo que no valdría la pena hablar sobre ella.

Los invitamos a leer la segunda parte de este artículo, la que pueden encontrar accediendo a este vínculo.

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