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Samsung SyncMaster 220TN |
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Un movido panorama se nos avecina en las próximas páginas, y partimos
nuestro camino con lo tradicional: revisar el cuerpo del monitor en una
primera impresión de frente a qué clase de periférico pasaremos
nuestras largas horas de trabajo y ocio.
Samsung nunca se ha destacado por cajas de monitores brillantes y
llenas de especificaciones de dudoso origen, y el 220TN es un claro
ejemplo de esto, llegando a los laboratorios en un sobrio empaque que
sólo da cuenta de sus principales bondades.

La más importante de sus características es su tamaño diagonal de 22”
(número que está ganando popularidad rápidamente) con la resolución
típica en estos casos, 1680x1050. Sin embargo, las principales
especificaciones del monitor van por sus funciones “especiales”.

El 220TN es lo que se considera en la industria de servidores como un
“thin client”, esto es, un computador cuya única tarea es conectarse a
un servidor centralizado para acceder y manejar una cuenta remota,
donde el equipo se limita a actuar de intermediario con el usuario. La
idea detrás de este modelo es desplegar decenas de thin clients en una
empresa o universidad para reducir costos de implementación,
mantenimiento, etcétera, relegando todo el trabajo duro a un computador
principal. Ciertamente esto no es muy tentador para el usuario
hogareño, pero el 220TN no sólo se limita a la conexión con un servidor
remoto pues, tal y como lo dice la lista de especificaciones en la
caja, el monitor corre Windows XP Embedded (XPe) como sistema operativo.
Al contrario de lo que ocurre con Windows CE (por mencionar algún punto
de comparación con productos de Microsoft), XPe está basado en una
versión “ultra-light” de Windows XP, reteniendo la interfaz gráfica y
la API de su hermano mayor. Esto significa que el 220TN efectivamente
corre un OS relativamente robusto, con la capacidad de instalar y
correr aplicaciones Win32 convencionales sin problemas, algo que
veremos en breve cuando exploremos a fondo sus capacidades de PC.
La documentación del 220TN se limita a lo mínimo y necesario: manual de
instalación rápida, garantía y un par de hojas sueltas dando cuenta de
puntos más específicos, como el reciclaje y normas especiales para
ciertos países.

En terrenos más interesantes vemos un CD que incluye el manual completo
del monitor junto con el driver del panel y dos aplicaciones de
Samsung: Natural Color (para “realzar” los colores débiles) y MagicTune
(software de calibración que usa nuestra visión como referente).
Finalmente vemos un paño de limpieza de microfibra, que agradeceremos
enormemente al ver lo que nos espera en el envoltorio principal.

Cable de video D-Sub, presente en virtualmente todas las cajas de monitores del mundo.

Cable de energía, en este caso con un enchufe no convencional por tratarse de un modelo de pruebas.

Antes de continuar, es importante mencionar que el conjunto debiera
incluir un cable USB (según el manual, por lo menos), pero que no vino
con este modelo de referencia.
En una primera impresión, el SyncMaster 220TN nos da la cara con un
cuerpo plástico pero sólido, dominado ampliamente por el negro y con
una franja plateada en su parte inferior para romper la monotonía. El
acabado del monitor es muy reflejante, lo que lo convierte en un imán
para manchas de grasa y pelusas, por lo que el paño de microfibra se
convertirá en un valioso aliado.

Mirado de perfil, el monitor no nos revela muchos otros datos, salvo
darnos alguna impresión de su tamaño real y una mejor apreciación de su
base, que opta por la funcionalidad por sobre el estilo.

En una esquina, en letras muy sobrias y difíciles de captar, nos
encontramos con el modelo del monitor, como tratando de no romper el
aire monolítico del equipo.
En el centro del margen superior vemos una cámara de 2 MP, que lamentablemente sólo se puede ocupar en un modo especial del sistema operativo interno del monitor, por lo que no tendremos la oportunidad de usarla en nuestras sesiones de chat. A ambos lados de la cámara se encuentran los micrófonos del equipo, astutamente encubiertos y difíciles de vislumbrar en la toma.

Dominando el frontis del 220TN está el logotipo de Samsung y los controles del OSD del monitor. Estos últimos son de tipo táctil y extremadamente opacos, por lo que su uso se vuelve una tortura más que un elemento de diseño, especialmente en ambientes donde no reciben luz directa. Los botones permiten entrar al menú principal de configuración y navegar por él, escoger la fuente de video (PC conectado al monitor o Windows XPe) y configurar automáticamente el panel cuando utilicemos un enlace análogo, centrando y corrigiendo la nitidez de la imagen.

Entre los botones también tenemos un acceso directo al menú “MagicBright” de Samsung, que ofrece perfiles de configuración predeterminados para ciertos ambientes (juegos, películas, Internet, etcétera) y a los controles de volumen del monitor, pues el 220TN alberga un par de parlantes de 1 Watt (cada uno) debajo de su marco plateado. Como es de esperarse, esta solución se limita a reproducir los tonos medios a volumen moderado y con resultados poco halagadores. Esta salida de audio puede ser usada por el OS interno del monitor como también por nuestro propio PC vía un cable convencional de 3,5 mm.
Finalmente tenemos el botón de encendido, también de tipo táctil. El
“PC interno” del 220TN se prende y apaga junto con el monitor, por lo
que el proceso de apagado del mismo es muy lento, pues internamente
también debe detener la operación de Windows XPe.

La parte trasera del panel nos muestra la entrada de energía, una ficha técnica y la única bisagra del monitor (que permite inclinarlo verticalmente), pero lo que realmente llama la atención es un abultado conjunto de puertos.

En una configuración digna de una placa madre, el SyncMaster 220TN presenta muchas de sus capacidades potenciales de una sola vez. Si nos limitamos a sus funciones de monitor, vemos una entrada USB (para darle capacidades de hub al monitor), dos de estos puertos USB heredados y una entrada de video D-Sub. El puerto DVI brilla por su ausencia a pesar de su hegemonía en esta clase de equipos de gama alta, por lo que estaremos obligados a usar una señal análoga con los inconvenientes que eso trae. Si además queremos que el monitor actúe como nuestro sistema de audio, basta con conectarlo a la tarjeta de sonido usando un cable convencional de 3,5 mm.

Entrando a sus capacidades de thin client, el 220TN posee un puerto de red con el que se conecta tal y como cualquier PC de escritorio a una red local, donde es reconocido como tal, con su propio nombre dentro de la red, dirección IP, etcétera. También tenemos una salida de video, que se utiliza para exportar un clon de la imagen mostrada en el monitor a una segunda máquina, como lo puede ser un proyector. Dentro de Windows XPe, los puertos USB sirven para conectar periféricos, flash drives, etcétera al monitor, donde son reconocidos con normalidad.
Para terminar con esta visita, tenemos un segundo par de puertos USB y
conexiones de audio convencionales. El puerto de micrófono es de uso
exclusivo de Windows XPe, mientras que la salida de audio funciona en
cualquier modo.
