Como si te sacaran un brazo - Buenas noticias.
Se han fijado que cuando ocurren cosas malas, siempre esas malas noticias son urgentes y se presentan como llamadas en medio de la noche, sin respetar el sueño, esperando que acudas en seguida y a uno se le pasa el sueño y se le aparece a uno todo un esplendor nocturno, atento, sin saber más de la cama y con un sólo propósito: correr en ayuda?
Bueno, esta vez, no fue así.
En mi universidad soy bien conocido, aparte que en algún momento del año pasado salí dando jugo en la tele un tiempo, todos me ubican por mi hilarante pelo naranjo y despreocupadamente largo. No paso piola, sin embargo, en mis 3 años de universidad puedo decir que tengo 1 sólo amigo: C.
C. es un ser humano extremadamente piola, extremadamente callado y extremadamente buena persona. Andaba todos los días con los fonos puestos escuchando testament y distintas hierbas antes de conocerlo, y siempre en silencio. Me hice amigo de él tirándole tallas. No sé como, concordó con mi humor horriblemente pesado y negro. Nos hicimos yuntas en poco tiempo. Él es seco. Le va excelente en la U. Es igual de flojo que yo, tenemos las mismas mañas, nos ayudamos en las pruebas, y aperrado, siempre que tenía que quedarme hasta la hora de la callampa esperando una nota, se quedaba conmigo, tal como yo hacía con él. Mi compadre es Zurdo, y siempre le ando buscando LA silla zurda que hay en las salas y se la guardo para cuando llega. Siempre le digo que él es mi mano izquierda, "la mano weona" le digo, aunque siempre he tenido una cercanía especial con los zurdos. Mi hermana es zurda, mi ex novia también. Nos sentamos juntos, atrás, hueveamos un montón, aunque cuando llega gente a saludarme, se corre, se vuelve infámemente inexistente hasta que el resto se va.
Es callado. Extremadamente callado, es lo único opuesto que tiene conmigo. Y nunca me preocupé de esa impermeabilidad que pensé en algún momento se le pasaría.
El otro día teníamos un examen imposible, que lo comenté en el foro aquí mismo. Él no llego. Me pareció extraño. Me llevé su prueba, que coincidentemente tenía la misma nota que yo (un 5.3). Ese día no se conectó.
Le mandé un mensaje de texto que no recibió. Lo llamé entonces a eso de las 10 Pm a su celular. Apagado. Lo llamé a su casa. Nadie contestó.
Asumí alguna cosa del destino, quizás su mamá o alguien en su casa le pasó algo y salieron, pero me quedé tranquilo, sabiendo que hablaríamos y me contaría qué le pasó. Pero al otro día tampoco lo vi. Ni el otro. Ni el otro. Ni ayer, en el segundo examen al que falta.
Su papá tiene una fotocopiadora donde siempre C. se rajaba con libros enteros sin cobrarme ni uno. Como no funcionaba ni su celular ni el fono de su casa, hoy fui al local.
No estaba su papá, había una señora que nunca había visto. Me miró y me dijo "Tú eres el amigo del C.?" sin decirle ni hola. Supongo que me pilló por el pelo "eeh.. sí, vine a preguntar por él porque no lo he visto en la.." y me pasó un papel, sin decirme nada. Esa parsimonia de no decir nada hizo que se me apretara el pecho. "pero qué pasa, dígame, le pasó algo a su mamá?" Me miró, y me dijo "Don W. (su papá) me dijo que te pasara esto, nada más"
Es una carta. No pondré acá qué dice, pero es una de las cosas más tristes que he leído en toda mi vida.
Mi amigo, mi querido compadre se despedía de mí. Mi compañero, mi amigo que me acompañó 3 años casi completos, me dice Chao en una carta con una letra ilegible y muy triste. Me dice que ya no hay nada que buscar en el mundo, me dice que tiene un frasco de pastillas a su lado. Me dice que fui su amigo como nadie. Me dice cosas que un amigo no está dispuesto a leer ni nunca estará preparado a escuchar. Me dice todo eso y yo con los ojos empañados no lo puedo creer. Y aún no puedo creerlo.
Corrí al restoran que tiene su hermano en la esquina, y por suerte lo pillé. Con un nudo horrendo en la guata, con mi boca abierta, con un dolor de espanto en todo el cuerpo, le pregunté qué pasaba, qué había pasado. Su hermano es igual de callado.
Mi querido C. hoy está en coma.
Desde el lunes que lo está y no hay mucho que hacer, me dijo su hermano hace algunos minutos.
Se atragantó con pastillas de todo tipo.
Y yo no lo creo.
Y yo, intento estudiar para los exámenes de mañana y el lunes y el martes, e intento pensar que todo va como la gente, pero siento realmente como que me faltara un brazo. Mi brazo izquierdo. Me miro, me toco, pero no lo siento, y veo que por más que intente hacer que todo funciona, mi brazo no me responde.
No saben, bueno, supongo que sí pueden algunos saber cómo me siento. Y es terrible.
Estoy intentando un imposible de ignorarlo todo, pero sabiendo que es imposible.
Hoy lo iré a ver. No sé si me dejen entrar. No he dormido en casi 2 días por los exámenes, pero les juro que no tengo sueño.
Y dentro de todo, me atrevo a pensar que esto puede ser producto de mi falta de sueño.
Amigo querido, te estoy esperando. El lunes te guardaré de todos modos la silla zurda.
Gracias por leer.
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Hola niños y niñas de CHW. Hoy viernes 1 de agosto, hace infinito frío y a pesar de eso estoy con una alegría enorme de poder contarles lo que ha pasado con C. en este último tiempo.
Desde ya les agradezco a todos los que dejaron sus mensajes positivos, sus apreciaciones y sus ánimos. Sin duda llegaron e hicieron que todo este largo viaje fuera más llevadero.
Ahora a lo concreto. El día que escribí este post que se convirtió en blog, empezaba mi semana de exámenes finales de semestre. Imagínense cómo diablos me sentía sabiendo que mi mejor compañero y amigo estaba en coma. Imaginen también lo doloroso que fue el lunes guardarle la silla y que el no llegara. Muy doloroso. Doloroso fue el día que lo fui a ver a cierto hospital clínico (por razones obvias, no quiero decir cual fue) en donde lo vi, acostado, con una maquinita haciéndolo respirar, con un monitor al lado, tomándole el pulso, y él, apagado, con el pelo raro, distinto a su chasca lisa y larga que tenía. Estaba su mamá en la sala de espera, con su papá. Me vieron y sonrieron. Era la segunda o tercera vez que los veía y fue muy fuerte verlos así, tan alicaídos, tan vencidos pero sonrientes. La señora me abraza, me dice que C. le hablaba siempre de mi. Yo me sorprendí. C. como dije, es un ser muy muy tímido, callado en extremo, pero por lo visto, hablaba mucho de mi con sus papás y familia. No alcancé a preguntarles mucho y apareció su hermana chica que rondaba jugando con una barbie. Me saludó "Hola Nacho!" y me dió un beso. Era la primera vez que la veía y ella ya me conocía. "Hola linda... cómo estás?" La preciosa de 9 años me mira, respira y muy tranquilamente me dice "bien poh.. esperando que el C. se levante para ir a la U" y se volvió a jugar en las sillas de la sala de espera, mientras nosotros 3 quedamos con el alma pendiendo de un literal hilo que se sentía en la garganta. Helado, muy helado, y no se iba.
Al fin les pregunté. Fueron tan detallistas como pudieron. Mi amigo tomó muchas píldoras, de aquellas que tenía por su depresión, de aquellas que toma el papá para su presión, y aquellas que no saben por qué están ahí pero que eran para epilépticos, al menos eso les dijo el doctor. Al parecer lo tenía planeado desde un tiempo. Eso hizo que se me pararan los pelos. Le lograron hacer que botara todo, pero aún así, ya había pasado mucho tiempo desde que las había tomado y se habían ido derechito a hacer fiesta a su Sistema Nervioso Central para dejarlo inactivo. A penas respiraba cuando lo hallaron. A penas respiraba yo en ese momento. Pasado un rato, pude mirarlo a través de una ventana. Su respirador, bombeaba. Su pelo raro, me explicaron, fue porque se lo cortó antes con una máquina. Lo miré y le dije "Vamos compadre, levántate que te estoy esperando" y después de tomarme un café con sus papás, me fui a mi casa.
Esa semana, como conté, no dormí. Intenté hacerme el leso, no pescando ni hablando mucho del tema. De hecho, por lo mismo no actualicé esto en esos días. Tenía que memorizar libros y libros y tenía el alma destrozada por tanta cosa. Mi cuerpo reaccionó alejando el sueño. Ese lunes fue horrible separar la silla zurda y saber que no vendría. Los días eran larguísimos y como que nunca terminaban. En la U, se supo la noticia varios días después, pero nadie se atrevió a preguntarme. Quizás porque en exámenes cada uno está en una esfera personal, o quizás porque mi rostro no reflejaba amistad. No quise ir a verlo en todo ese tiempo. Temía que me echara para abajo y eso me jodiera todo. En fin. Terminaron los exámenes y partí raudo a la clínica.
Hubo una gran sorpresa. Mi último examen lo dí a las 6:00 en la oficina del profesor y llegué a la clínica a las 7:15 con un salvador 4 en mi mano. Al llegar estaba TODA la familia de C. (no contaba con la astucia) y me miraron llorando. Me asusté horriblemente y mi guata se apretó aún más, como al principio, con ese dolor permanente en el lado izquierdo. Pensé mil cosas, se me pasaron mil películas y colores por delante de mis ojos en ese momento... Hasta que llegó ella, la pequeña, corriendo, muerta de risa, pintada como conejo y con dulces. Me mira y me dice "Hola Nacho! (como si fuésemos viejos conocidos) el C. ya se va a despertar, eso me dijo el doctor" y se fue corriendo a jugar con una prima que se veía igual de chistosa con la cara pintada. Las habían llevado a un cumpleaños o algo así y ambas sonreían felices sin preocuparse mucho más. Me acerqué a la familia y su mamá y papá, con los ojos empapados me dicen "mira, mira..." y ahí estaba, estirado, durmiendo, apagado, pero sin respirador. Ya no era necesario. Estaba respirando solo y tranquilo. Literalmente dormía. La esperanza había llegado. Mi brazo izquierdo volvía a recibir un poco de circulación. "Vamos hueón! que te echo de menos" le dije en silencio. Y todos nos despedimos con una sonrisa.
Ese día, al llegar a mi casa, lloré. Lloré creo que más de 1 hora y me quedé dormido. Lloré por todo el estrés que tuve. Lloré por que habían pasado muchas cosas y yo las había anulado. Mi barba estaba larguísima, mi pelo enredado, y yo lloraba, cansado, lloraba y descansaba sabiendo que habrían buenas noticias. Soñé muchas cosas. Muchas. Mi cuerpo estaba cansadísimo después de no haber dormido tantos días. Esos recuerdos, esa semana, son cosas borrosas. No tengo nada muy muy claro y definido, pero sé distinguir igual entre lo que pasó.
El miércoles 23 de julio sonó mi celular. Número extraño. Contesto. Me comentan una increíble noticia: Nació el hijo de uno de mis mejores amigos. Sano, tranquilo, feliz. Soy padrino por segunda vez. Eso me alegra, pero todos estamos pendientes de C. Eran la 1:30 pm. Reviso mi celular y habían 2 llamadas perdidas anteriores. No dudé en llamar de vuelta. Hubo una gran respuesta
C. decidió el miércoles 23 de Julio despertar junto con el nacimiento de mi nuevo ahijado.
No tengo muchas más palabras para decir lo que sentí en ese momento. Sólo que me emocioné hasta las lágrimas y me levanté a ducharme y fui a su casa. En ese momento, todos estaban en silencio, callados, a excepción de la pequeña, ella, hermosa, sonriente, estaba al lado de C. mostrándole un montón de dibujos que había hecho, contándole chistes de niños, haciéndolo reír. Sentada en su cama, lo abrazaba, le contaba tonteras. C. sonreía y la miraba embelezado, como todos los que estábamos cerca. Me acerqué y le dí un gran abrazo que me devolvió.
Lo que salió en diálogo, juro que fue inconsciente:
yo: puta que me asustaste cabro culiao!!
C.: jaja, aweonao! no me weís!
y nos largamos a reír.
yo: Te quedó lindo el machete
C.: y voh? te creís vago que andai con esa barba? te parecís al "tengo hambre"
Todo, su cuerpo, mente, espíritu, estaban intactos. No creo que muchos la puedan contar. Lo único que sé es que me aseguraré de que nunca vuelva a ocurrir.
C. Tuvo muchos, muchos problemas en esos días. Por respeto a él no los contaré, pero involucraba una nena muy mal educada y algunas mentiras como guinda de torta. Todos sabemos que no es una opción la muerte. Nunca lo es, al menos para mi. Tengan eso por seguro. Pero de ahora en más, sabré que tengo la suerte de seguir con mi brazo izquierdo y que todo lo que se viva será un regalo, una segunda oportunidad, una nueva vida.
Muchas gracias a Todos los que leyeron y mandaron sus ánimos.
Algún día subiré una foto de mi compadre, cuando todo esté bien y recupere su chasca normal.
Saludos grandes!
Nacho Vigouroux.

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Hecatómbico
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