Querido Santa:
Soy yo, el reno que se te perdió la navidad pasada. ¿No te acuerdas de mí...? Esa última noche de navidad, cuando pasábamos por Chile, un viento nos azotó, me caí de tu trineo, y no me fuiste a buscar. Caí en pleno desierto de Chile, todas mis piernas se rompieron, me tomo una semana volver a caminar, semana en la que no bebí ni comí. Perdí la noción del tiempo, camine y camine bajo el sol, hasta que llegué a la carretera, donde unos tipos me recogieron, hicieron mal uso de mi cuerpo y se robaron mi inocencia; me tiraron después de dos días de camino. Llegué a una ciudad llamada Santiago, tuve que vivir bajo un puente, bebiendo de las aguas de un río llamado mapocho y comiendo de lo que viniera por él; apenas pude sobrevivir. Pasó el tiempo y con mucho esfuerzo, aprendí a hablar, leer y escribir. Encontré un trabajo, y un lugar donde dormir. Vivía con los humanos, y después de semanas de malos tratos me aceptaron como los suyos. Aprendí su cultura, la viví en carne propia; tantos agravios, tanta amargura y llanto que brota por las calles de esta nación. Pero no todo era malo, conocí las buenas cosas de la vida, como haber conocido el Internet, y haber llegado al sitio
www.chw.cl , que me ha servido de apoyo este último tiempo, conociendo a gente que no me discrimina por mi exterior, y donde se jugosea por doquier; y gracias a sus conocimientos pude crear una micro-empresa de diseño, pero que no he podido sacar adelante, ya que como PC solo poseo un Pentium I, que encontré en un basural cuando no tenía que comer y buscaba algo de alimento. Hace unos días leí que tú, Santa, patrocinabas un concurso, dando como premio un upgrade de hardware, y por esto te pido que me hagas merecedor de este regalo, para poder salir adelante. No estoy enojado contigo, Santa, tú me dijiste que no fuera esa noche, que estaba muy débil, pero no te hice caso; se que me porté mal, me subí a la fuerza a tu trineo, estaba muy mal, el día anterior había muerto mi esposa y el hijo que esperaba. Perdóname, tómame como a uno de tus niños y concédeme este regalo, querido Santa.
ATTE, tu reno caído.