Seguramente Intel ha encontrado una solución a tal problema, algo que acorta notablemente la expectativa de vida de los SSD, y sin duda es un problema vital a la hora de estrenar un producto para consumidores generales. Pero de lograrse con éxito, la compañía gozará de un proceso de manufactura que permitirá mayor densidad de los chips NAND (unidades de más capacidad), junto a una reducción en el costo de producción de éstos,
lo que se podría traducir en dispositivos más económicos para todos nosotros.