Karl Marx, (
Tréveris,
Prusia,
5 de mayo de
1818 –
Londres,
14 de marzo de
1883) fue un
filósofo,
historiador,
sociólogo,
economista, escritor y pensador
socialista alemán. Padre teórico del
socialismo científico y del
comunismo, junto a
Friedrich Engels, es considerado una figura histórica clave para entender la sociedad y la política.
También creador del Marxismo, que alcanzo su punto más alto en su obra
El capital: crítica de la economía política.; El Marxismo es un sistema de pensamiento que sirve de base a numerosos como el comunismo y el socialismo o como el mismo Marx lo describía prácticamente un modelo de análisis de la realidad, un análisis materialista,
En la actualidad en
Laos,
Vietnam,
Cuba, la
República Popular China y
Moldavia hay en el poder gobiernos que se autoproclaman marxistas.
Una de las bases del Marxismo y por lo tanto de la forma de pensar de Karl Marx es el ateísmo; como lo vemos reflejado en sus múltiples frases una muy interesante es “El sufrimiento religioso es la expresión del sufrimiento real y al mismo tiempo la protesta contra el sufrimiento real. La religión es el suspiro de la criatura oprimida, el corazón de un mundo sin corazón y el alma de las condiciones más desalmadas. Es el opio del pueblo”
De acuerdo al sacerdote
Edward H. Flannery, Marx era antisemita, pues según Marx los judíos no eran más que servidores del Mammon, que se traduce como el alma del capitalismo contra el que el tanto lucho, lo que nos lleva a la opinión del mal de Marx, que se puede identificar con la labor de Marx: No existe Dios y existe el mal. Comprender la existencia del mal, su expresión psicológica (el sufrimiento) y su expresión social (la injusticia), y todo ello desde la idea de que sólo existe lo finito.
Desde su juventud, Marx creyó que la filosofía era imprescindible para ofrecer un buen diagnóstico del mal humano y favorecer un tratamiento o cura del mismo. Después de eso Marx logro comprender que el sufrimiento humano, en lo fundamental, tiene causas sociales, está ligado a la alienación, a la explotación económica que una clase social infringe a otra. Naturalmente, dada esta comprensión del problema, la cura vendrá con el cambio revolucionario de las relaciones económicas de la propiedad. La filosofía debe ser práctica, dirá Marx, y colaborar en este afán por la autodeterminación de las personas, por su libertad.
En esta concepción se observa claramente que la concepción del mal para Marx, tiende al ateísmo, pero un ateísmo con principios morales, y con una clara orientación a lo social, que viene de su participación en diversos movimientos y de sus numerosos escritos, que, como ya mencionamos terminarían sirviendo de base para la creación de numerosas doctrinas sociales.
Es pronto aún para saber si a Marx le corresponde el mismo rango en la historia de la filosofía que a Platón, Aristóteles, Descartes o Kant, pero no hay duda de que su filosofía es imprescindible para comprender el pensamiento y las transformaciones sociales y políticas del siglo XX.
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